Salmos 132
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1 1-2 (1b-2) Dios poderoso de Israel acuérdate de David y de sus sufrimientos; recuerda lo que él te prometió:
2 «Dios poderoso de Israel, no pondré un pie en mi casa, ni me daré un momento de descanso; no dormiré un solo instante, y ni siquiera cerraré los ojos, mientras no encuentre un lugar donde construir tu templo».
3 Cuando estábamos en Efrata oímos hablar del cofre del pacto, y finalmente lo hallamos en la ciudad de Quiriat-jearim.
4 Entonces dijimos: «¡Vayamos al templo de Dios! ¡Arrodillémonos ante su presencia!»
5 Dios mío, ¡ven con el cofre de tu pacto, que es símbolo de tu poder, al templo donde vivirás para siempre!
6 Tus sacerdotes se vestirán con propiedad, y tu pueblo cantará con alegría.
7 Dios mío, tú elegiste a David para que fuera nuestro rey; ¡no le niegues tu apoyo! También le hiciste este juramento, y no dejarás de cumplirlo: «Tus descendientes serán reyes; ¡yo los haré reinar!
8 Si ellos cumplen con mi pacto y con mis leyes, también serán reyes sus hijos y reinarán en tu lugar para siempre».
9 Tú elegiste a Jerusalén para vivir siempre allí. Dijiste:
10 «Aquí pondré mi templo. Aquí reinaré siempre, porque así lo he decidido.
11 Bendeciré ricamente los alimentos de esta ciudad, y con abundante pan calmaré el hambre de sus pobres.
12 Vestiré a sus sacerdotes con ropas de triunfo, y el pueblo cantará con alegría.
13 Aquí haré que renazca el poder de David, el rey que yo elegí; aquí reinarán para siempre sus descendientes.
14 Sobre la cabeza de David brillará siempre la corona; sobre la cabeza de sus enemigos brillará la vergüenza».
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